El IIGE estudia el origen y la composición de la Unidad Azafrán en la sección Río Blanco – La Esperanza

El Instituto de Investigación Geológico y Energético (IIGE) mediante un equipo de investigadores realizó un aporte significativo al conocimiento de la evolución geológica del Ecuador, mediante el artículo “Análisis petrográfico y geoquímico detallado de las rocas de la Unidad Azafrán, localizada en la sección Río Blanco – La Esperanza, en Baños”. Este estudio fue publicado en la revista científica Acta Geológica Lilloana de Argentina.
La investigación tuvo como propósito describir y analizar las características de las rocas de la Unidad Azafrán; para ello, se estudió su composición, origen y los cambios que han experimentado debido a procesos de presión y temperatura interna de la Tierra. Para lograrlo, los investigadores combinaron trabajo de campo con análisis de laboratorio, lo que permitió comprender cómo se formaron estas rocas y la relación de la actividad volcánica con los movimientos de la corteza Terrestre, logrando así, reconstruir parte de la historia de la formación y la evolución geológica de la zona oriental de los Andes ecuatorianos.
Entre los principales hallazgos, se identificó que rocas representativas de la Unidad Azafrán corresponden a monzogranitos, esquistos y gneises que, de acuerdo a sus análisis, se originaron en ambientes geológicos complejos asociados a zonas de subducción, donde una placa tectónica se profundiza por debajo de otra. Este tipo de procesos está directamente relacionado con la formación de cadenas montañosas y actividad magmática.
El estudio determinó que estas rocas experimentaron metamorfismo, es decir, cambios en su estructura y minerales debido a elevadas temperaturas (entre 350 °C y 500 °C) y presiones altas, lo que indica que se transformaron en un entorno geológico activo, donde procesos de formación de magma y deformación de la corteza ocurrieron simultáneamente en un margen continental activo.
El trabajo fue liderado por el Mgs. Darwin Condoy, junto a un equipo de seis geólogos, quienes aportaron con su experiencia técnica en distintas áreas de investigación. Este estudio forma parte de un esfuerzo más amplio por actualizar la información geológica del país y fortalecer el conocimiento sobre la evolución de la actividad de la corteza terrestre.
Más allá de su valor científico, esta investigación aporta al avance del conocimiento geológico del país mediante nuevas evidencias de la historia de formación de las rocas, que permiten aclarar aspectos poco comprendidos sobre la disposición de capas de rocas, su composición, características químicas y la deformación de las rocas a lo largo del tiempo; esto, permite entender cómo ha evolucionado la Tierra en esta región.